Durante un tiempo me dedique a huir de los temas relacionados a la convivencia entre hombre y mujer debido a que —escribiendo esto —me encuentro soltero y la prudencia me indicaba que no debía de hablar de temas en los cuales soy inexperto. Sin embargo, motivado por mis revisoras —aquellas que no me dejaran mentir—, la razón por la cual me atrevo a tratar estos temas es que “esto es de nivel preescolar”.
A lo que me refiero con nivel preescolar es que la información que compartiré más adelante forma parte del conocimiento básico que (de algún modo) a todos los hombres se nos pide tenerlo pero extrañamente no todos lo sabemos. Comparado con las matemáticas, esto es tan básico como sumar o restar y no se necesita un doctorado para poder hacerlo, por lo que tampoco se necesita una vasta experiencia en relaciones para poder hablar de estos temas.
Ahora, si durante la lectura llegas a sentir que “este conocimiento alto es, no lo puedo comprender” recuerda que el nivel preescolar no tiene calificación si no es una preparación para poder desarrollar habilidades que te ayudarán a enfrentar las situaciones que vienen en los niveles siguientes. De igual forma este manual solo es una serie de preparativos para poder llevar buenas relaciones a fin de que desarrolles algunas habilidades útiles para evitar morir en el intento en las ligas mayores.
Cuando digo más inteligente lo que busco —además de intentar llamar tu atención— es hacer notar que por naturaleza las mujeres manejan más información que los hombres. Tip1: si quieres llamar la atención de una fémina en una plática, mencionar este hecho puede ayudarte, solo no abuses de ello.
Por naturaleza en el cerebro de la mujer el tráfico de información entre el hemisferio izquierdo y el hemisferio derecho es mucho más rápido y a mayores cantidades que en el cerebro masculino, esto se debe a que ellas cuentan con mayor cuerpo calloso entre sus hemisferios permitiendo así una mejor conexión; figurativamente hablando, el tráfico de información en el cerebro de un hombre es como una avenida de un solo sentido y el de una mujer es como una autopista de 8 carriles de alta velocidad.
Conociendo esto podemos concluir que, mientras un hombre ve alguna prenda morada, una mujer ya definió si esa prenda es purpura, amatista o lavanda y encontró todo aquello con lo que podría combinarlo.
Esto no es una desventaja (manejar menos información a la vez tiene sus bondades), sino que es una forma de comprender —mejor dicho, justificar— el comportamiento de las mujeres.
Estar enterado que ellas manejan más información nos debe de poner alerta en que es lo que estamos transmitiendo —comportamientos, actitudes, gestos, forma de vestir— y tratar, aunque cueste trabajo, de estar pendientes de nuestro entorno y, sobre todo, del entorno de ellas.
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